El exceso de sudoración axilar es un problema que afecta tanto a hombres como a mujeres.

En la mayoría de los casos no es por exceso de calor ambiental, sino como consecuencia de alteraciones emocionales y de estrés. Es una alteración que provoca inseguridad y ansiedad, lo que a su vez hace que la sudoración aumenta, convirtiéndose en un círculo vicioso difícil de romper.

Desde hace años se trata con la aplicación puntual de toxina botulínica con excelentes resultados. No tiene complicaciones y no es doloroso.

Al dejar de sudar, se reduce la ansiedad y aumenta la confianza y autoestima, obteniendo en muchos casos una normalización de la sudoración excesiva.