Se llaman así a una serie de técnicas que van a procurar mantener y recuperar la tersura de los tejidos faciales, manteniendo su posición y definiendo los rasgos.
A partir de los 50 años, la cara va perdiendo su firmeza.

 Comienza el descolgamiento, que se manifiesta con la pérdida del óvalo facial y la acentuación de los surcos nasogenianos y comisuras.

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